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Para otros usos de este término, véase Tabasco (desambiguación).
Estado Libre y Soberano de
Tabasco


Escudo de Tabasco

Himno: Himno de Tabasco


Estados de México

Capital: Villahermosa
Mayor ciudad: Villahermosa
Superficie:
- Posición:
25,267 km2
24
Coordenadas:
- Latitud:
- Longitud:
- Altitud máxima:

17º 15' - 18º 39'º N
91º 00' - 94º 17'º O
Sierra Madrigal (900 msnm)
Población: (2005)
- Posición:
- Densidad:
- Posición:
2,100,000 hab.
20
81 hab/km²
13
Creación como estado: 29 de Enero de 1824
Gobernador: Andrés R. Granier Melo (PRI)
Senadores: Arturo Núñez Jiménez ( PRD)
Rosalinda López Hernández ( PRD)
Francisco Herrera León (PRI)
Huso horario: Centro, UTC -6
Municipios: 17
Gentilicio: Tabasqueño -ña (formal)
Choco -ca (familiar)
Abreviaturas:
 - Común:
 - ISO 3166-2:

Tab.
MX-TAB
Sitio web: www.tabasco.gob.mx

Tabasco es uno de los 31 estados que junto con el Distrito Federal conforman las 32 entidades federativas de México.

Situado en el sureste del país; cuenta con 2 100 000 hab., distribuidos en 24 578 km². Su capital es la ciudad de Villahermosa.

El estado se extiende por la llanura costera del Golfo de México, con su porción meridional sobre la sierra del norte de Chiapas. Colinda, al norte, con el Golfo de México y el estado de Campeche, al sur con el estado de Chiapas, al este con el estado de Campeche y la República de Guatemala y al oeste con el estado de Veracruz.

Contenido

editar Toponimia

El nombre del estado ha sido objeto de varias interpretaciones diferentes; una de ellas asegura que el nombre se origina a partir del vocablo Tlahuashco, que en lengua náhuatl significa lugar que tiene dueño; esto hace alusión a la creencia local en los chaneques, seres sobrenaturales que habitan las selvas y que son considerados los verdaderos poseedores de la tierra.

También se ha dicho que el nombre de Tabasco proviene de una deformación del nombre del cacique indígena Taabs-Coob, que gobernaba la provincia, tributaria del Imperio Azteca, en el momento del desembarco de los españoles. Los españoles también escucharon a los indígenas referirse al río Grijalva por ese nombre.

Otras teorías afirman que la palabra pudo ser originada por los vocablos Tlapalco o Tlapachtli que significan, respectivamente, tierra húmeda y pasto que cuelga de los árboles, que hace alusión a características tanto climáticas como ecológicas del estado.

Tabasco recibe el mote de el Edén de México, por la exuberancia de su flora, la variedad de su fauna y su cantidad de bellezas naturales; aunque la sobreexplotación de los recursos y los vertidos de petróleo amenazan con acabar esta fama.

También se le llama la Holanda mexicana, pues gran parte de su superficie la forman terrenos inundables con poca altitud o por debajo del nivel del mar.


editar Historia

Artículo principal: Historia de Tabasco
Cabeza olmeca, La Venta

.

editar Periodo Prehispánico

Hace aproximadamente 3,000 años, surgió la cultura que posteriormente recibiría el denominativo Olmeca, ocupaba el territorio que hoy es el estado de Tabasco y Veracruz. Los Olmecas poblaron la zona que comprendió de San Lorenzo y Tres Zapotes, en el sur del estado de Veracruz y la Venta al noroeste del estado de Tabasco, lugar donde se desintegran alrededor de 500 a. C.

El sitio de La Venta, constituye una zona de 5.3 km², rodeada de pantanos y marismas que tienen su origen en el río Tonalá, mismo que actualmente sirve de límite natural entre Tabasco y Veracruz. La Venta se ubica dentro del territorio del municipio de Huimanguillo a 15 km de la costa del Golfo del México.

Ocho siglos más tarde, surgió otra gran cultura, la maya, asentándose en las ciudades de Comalcalco, Pomoná, el Tortuguero y Jonuta, lugares donde alcanzaron gran esplendor. De los breves asentamientos mayas quedaron restos de construcciones que fueron de adobe; aparte de estos indicios no hay documentos, ni tradiciones orales sobre la vida aborigen en Tabasco.

La Olmeca es considerada la "madre" de la civilización mesoamericana. Surgió hacia el 1500 a. C., cuando pequeños grupos de agricultores se asentaron en las costas veracruzanas y tabasqueñas del Golfo de México, desarrollaron un calendario y un sistema de numeración, los cuales sentaron la base para el posterior desarrollo del calendario maya; igualmente desarrollaron un estilo artístico que se distingue por la monumentalidad y la representación de personajes religioso-militares con rasgos deformes.

La cultura olmeca alcanzó su apogeo a partir del 1200 a. C., teniendo como centro cultural y religioso a la ciudad de La Venta, ubicada en un islote de 5 km², rodeado de pantanos, en el municipio tabasqueño de Huimanguillo. En esta ciudad se encuentra la que está considerada como la pirámide más antigua del nuevo mundo, la Pirámide Principal; en La Venta también se encontraron algunas cabezas colosales, características de esta cultura.

Otros sitios importantes de esta cultura se hallan en Veracruz, San Lorenzo y Tres Zapotes son los más relevantes. La decadencia de la cultura Olmeca comenzó hacia el 600A.C, desapareciendo completamente hacia el 100A.C.; sin embargo, legaron a las culturas posteriores, mayas y zoques; la construcción de pirámides, el calendario, la numeración y el cero, la escultura monumental y la talla en piedra, jade y cristal de roca.

Posteriormente a los olmecas, en Tabasco se asentaron también grupos mayas y zoques.

El primer español que descubrió la región que hoy comprende el estado de Tabasco, fue el conquistador Juan de Grijalva, quien el 8 de junio de 1518 arribó a la desembocadura de un gran río al que puso el nombre de río Grijalva.

editar La conquista

El conquistador Hernán Cortés arribó a Tabasco el 12 de marzo de 1519 y después de derrotar en una cruenta batalla conocida como la "Batalla de Centla", a los naturales del pueblo de Potonchán, fundó el 25 de marzo la Villa de Santa María de la Victoria, que sería la primer población española en Méxicocita requerida. Ese mismo día, el presbítero Fray Bartolomé de Olmedo ofició una de las primeras misas cristianas del continente[1], y los naturales obsequiaron a Cortés 20 mujeres, entre las cuales estaba Marina la Malinche, pieza clave en la conquista del imperio Azteca. En 1525 Juan de Vallecillo se convierte en el primer gobernador de la naciente provincia de Tabasco, pero fracasa en lograr su pacificación.

Fueron los antiguos pobladores de Tabasco, 650 años posteriores a la desintegración de la cultura Olmeca quienes tuvieron el encuentro con la cultura occidental; contaban con pequeños asentamientos heredados de la época clásica, de quienes conservaban la organización política y lengua.

El encuentro entre las dos culturas se dio a raíz de la segunda expedición que enviaron los españoles a tierras continentales, desde Cuba, la cual se adentró en la desembocadura del río Grijalva y desembarcó en Potonchán, población del Señorío Chontal de Acalán.

Dicha expedición fue producto de los hallazgos que Hernández de Córdova hizo en los pueblos de las costas de Yucatán y Campeche; en este viaje iba al mando el capitán Juan de Grijalva, que en el 7 de junio de 1518, costeando la península, llega al río que la tripulación llamó Grijalva, en honor a su capitán, descubriendo así, el estado de Tabasco.

Por su parte, las tierras de Tabasco fueron una encrucijada para la exploración y conquista de la Nueva España y Guatemala; se tiene referencia que Hernán Cortés en su Quinta Carta de Relación, en el que narra su viaje a la Hibueras, menciona haber estado de paso en las provincias de Cupilcón (Cupilco), abundante en cacao, a 35 leguas de la Villa del Espíritu Santo, donde encontraron muchas ciénegas y ríos; y que pasó por tres puentes, entre ellos, tres muy grandes en los pueblos de Tumulán (Tonalá) y Agalulco y en el río Guezalapa (Mezcalapa); el último pueblo de la zona era Anaxuca (Nacajuca). Por su parte, Bernal Díaz del Castillo, se refiere en su Historia Verdadera de la Nueva España, como acompañante de Cortés, mencionando que: estuvo en Cupilco, donde comienza la provincia que llaman Chontalpa., toda muy poblada y llena de huertas de cacao y muy en paz, en Tepetitán, encontró despoblado, con las casas quemadas, en Solosuchiapa, Coyumelapa, Ixtapangajoya y Teapa, en cuya zona tuvo una encomienda.

Tabasco fue una de las primeras zonas en ser conquistada; la batalla de Centla en 1519 constituye para los indígenas de esa época el inicio de la invasión española. Allí, Hernán Cortés obligó a los nativos a jurar lealtad a los soberanos españoles y fundó la ciudad de Santa María de la Victoria, la primera en tierras de lo que más tarde sería la Nueva España. Cabe señalar que, en la región se establecieron pocos colonizadores, pues la falta de metales preciosos y las condiciones climatológicas, no hacían atractiva la zona. Los criollos y peninsulares que habitaron la tierra tabasqueña durante esta época, trajeron al territorio esclavos negros, los cuales también se integraron en el proceso de mestizaje. Es así, que con los indígenas, negros y españoles, se conformó la base a partir de la cual se produjo la integración racial y cultural de la sociedad tabasqueña. Hernán Cortés nunca olvidaría que en Tabasco recibió como tributo a su victoria una de las más poderosas armas de la conquista: a la Mallinali Tenépal, la célebre Malinche.

En 1525 Cortés, volvió a pasar por Tabasco en su ruta a las Hibueras, hoy República de Honduras; el propósito de este viaje, era sofocar un alzamiento en su contra provocado por Cristóbal de Olid, quien combatió en la conquista de Tenochtitlan pero se había sublevado en contra de Cortés.

Cabe agregar, que realizada la hazaña de atravesar la selva, los caudalosos ríos, los pantanos y lagunas de la región, en esta parte del territorio, Cortés mandó ejecutar a Cuauhtémoc, quien era su prisionero desde la conquista de Tenochtitlan. Este lamentable hecho, sucedió. según las investigaciones realizadas, en una poblacion maya llamada Canitzán, ubicada en el municipio de Tenosique, Tabasco.

A su paso por las cercanías de Santa María de la Victoria (frente a Frontera, Centla) Cortés, conoció las condiciones precarias en que vivían los españoles y al regresar a la ciudad de México, envió a Juan de Vallecillo con un pequeño destacamento para someter a los naturales, conviertiendose así en el primer Gobernador de la Proviencia de Tabasco. El enviado volvió a proclamar la fundación de la Villa de Santa María de la Victoria, pero no pudo sojuzgar a los nativos. Un año más tarde Baltasar de Osorio fracasa nuevamente.

En 1529 Francisco de Montejo fue nombrado gobernador de la Provincia de Tabasco, siendo encargado de su pacificación, lo que logró consegur hasta 1535 y desde aquí inició la conquista de Yucatán. Una vez lograda la conquista de Yucatán, Montejo cambio los poderes de la provincia a la recién fundada ciudad de Mérida e incluyó a Tabasco dentro de los territorios bajo su control. Montejo consiguió para su hijo Francisco de Montejo."El Mozo"., el nombramiento de alcalde mayor de Tabasco y lo envió a Santa María de la Victoria para asumir el cargo. ."El Mozo". trajo entre otras cosas, el primer ganado vacuno a la región.

Posteriormente, para el siglo XVI, se establecieron españoles en varias partes de lo que hoy es el estado de Tabasco; incluso llegaron frailes Franciscanos, quienes fundaron su Convento en la población indígena de Oxolotán, en la sierra de Tabasco aunque no se establecieron por mucho tiempo, devido a lo inóspito que les resultó el territorio, lo que trajo como consecuencia una no muy amplia catequización, como en otras partes de la Nueva España.

editar Época colonial

La colonia se inicia con la presencia de Francisco de Montejo (El viejo), quien tenía las facultades de conquistar y pacificar Yucatán, Cozumel y poblar Tabasco. Habiendo fracasado en su intento de conquistar Yucatán por el oriente, decidió con su hijo del mismo nombre, a cometer la empresa por el occidente, para lo cual se fortalecieron en Tabasco. De 1530 a 1535 batalló en tierras mayas, aunque sin éxito. Volvió a España y consiguió la confirmación del Gobierno de Tabasco, posteriormente pasó a Honduras y otras partes aledañas. En el resto del período virreinal, no se registraron hechos notables en Tabasco, no hubo comercio importante, ni de esfuerzos especiales para estimular el asentamiento de colonos.

Los piratas

En 1557 los piratas ingleses iniciaron sus actividades por las costas tabasqueñas, hasta que por causa de sus constantes ataques, los habitantes de Santa María de la Victoria decidieron trasladarse río arriba por el Grijalva, hasta una pequeña villa de pescadores donde fundaron la población de San Juan Bautista. El 24 de junio de 1564 el español Don Diego de Quijada en un recorrido por la provincia, funda oficialmente la ciudad de Villahermosa con el nombre de Villa Carmona porque según dijo al Rey: "me recuerda la vega del río Guadalquivir en Carmona, España...". Dos años más tarde recibieron el permiso real de Felipe II, donde aprueba su fundación, llamándole Villa Hermosa de San Juan Bautista, y en 1598 el mismo Felipe II concedió a la provincia un escudo de armas de los más antiguos de América, que aún identifica a Tabasco.

Debido a los continuos ataques de los piratas, 3 de febrero de 1641 el Virrey Diego López Pacheco Cabrera y Bobadilla firma un decreto por medio del cual, se cambian los poderes de la provincia, de la villa de Santa María de la Victoria a San Juan Bautista (hoy Villahermosa, confirmando el decreto por el Alcalde Mayor de Tabasco Simón Rodríguez el 6 de febrero. El traslado de los poderes se realizó el 24 de junio de 1641.

Sin embargo, los piratas llegaron hasta esta población, destruyéndola e incendiándola en varias ocasiones, por lo que en 1667 los poderes se trasladaron a Tacotalpa donde permanecieron por aproximadamente 139 años. A principios del siglo XVII, en el resto de la Nueva España se fundaban ciudades, se construían templos, catedrales y palacios, en cambio en Tabasco, el clima inhóspito, la ausencia de metales preciosos, la inseguridad por los ataques piratas, causaron desinterés en los españoles y la provincia de Tabasco cayó en el abandono.

En 1677 siendo Alcalde Mayor Diego de Loyola, los corsarios atacan ferozmente a la capitál Villahermosade San Juan Bautista, obligando a las autoridades a abandonar la ciudad y trasladar los poderes a la villa de Tacotalpa, que fue capital de la provincia por 139 años

En el año de 1717 el entonces gobernador de la Provincia de Tabasco Alonso Felipe Andrade y el capitán Juan de Amestoy, al frente de un ejercito de tabasqueños atanca a los piratas en la Isla de Tris (hoy isla del Carmen) que en ese entonces pertenecia a Tabasco derrotándolos y fundando el 16 de julio de ese año la Villa de Nuesra Señora del Carmen (hoy Ciudad del Carmen).

En 1794 la provincia de Tabasco tenía una población de 35 mil 803 personas (18 mil 199 hombres y 17 mil 604 mujeres), distribuidos en 2 Villas, 2 pueblos, 9 parroquias, 200 rancherías dependientes, 526 independientes y 58 estancias; no había conventos, colegios, ni hospitales.

Al finalizar el s. XVIII, un gobernante de las postrimerías de la vida colonial, Miguel de Castro y Araoz, denunció el estado de abandono en el que se encontraba Tabasco.

Después de poco más de siglo y cuarto, en enero de 1795 el Virrey Miguel de la Grúa Talamanca autoriza el cambio de los poderes de la Provincia de Tabasco de Tacotalpa a Villahermosa de San Juan Bautista, llevandose a efecto el lunes 15 de agosto de ese año.

Transcurrido un tiempo, en 1811, el presbítero José Eduardo de Cárdenas, fue enviado como representante de la provincia, ante las cortes de Cádiz, siendo diputado demandó que la provincia de Tabasco, sumida en el abandono, saliera de la marginación en la que sin razón estaba sepultada.

El periodo que transcurrió entre la llegada de los españoles a nuestro territorio y el desenlace en la autonomía e independencia en 1810, representa un periodo colonial, del cual surgió una sociedad novohispana; proceso que se desarrolló a través de 300 años de dominación española, que dio inicio con la conquista de los primeros pueblos indígenas.


Resumen


Pese a ser la primer posesión de la corona española en México, los conquistadores tardaron más de 40 años en pacificar la provincia debido a la férrea resistencia de los lugareños. Una vez lograda la paz, Tabasco es anexado a la Capitanía de Yucatán. El español Diego de Quijada, decreta el 24 de Junio de 1564, la fundación de la ciudad de Villahermosa con el nombre de Villa Carmona, nombre que se le cambiaría después por el de San Juan Bautista de Tabasco. Abandonada por las autoridades de la corona, la provincia de Tabasco durante más de 100 años es azotada por los piratas quienes destruyen las principales poblaciones. Lo que origina que la capital de la Provincia sea cambiada primero a San Juan Butista (hoy Villahermosa) y después a Tacotalpa. Hasta que en 1717 las fuerzas tabasqueñas al mando de Juan de Amestoy y el Gobernador de la Provincia Alonso Felipe Andrade, derrotan y expulsan a los piratas de la isla de Tris y fundan el 16 de julio de ese año la villa de Nuestra Señora del Carmen, regresando ese año los poderes a San Juan Bautista.

La provincia pasó en el más completo abandono los 302 años de dominio español, hasta la independencia el 7 de septiembre de 1821, cuando el General Juan Nepomuceno Fernández, promulga la Independencia de Tabasco de España. La adhesión de Tabasco al Imperio mexicano, se realizó a las 9 de la mañana del 8 de septiembre de 1821, cuando las autoridades tabasqueñas juran el Plan de Iguala.

En 1823 Tabasco por fin logra separarse de la Provincia de Yucatán a la que estaba sujeto desde la colonia, y desde el 29 de enero de 1824 es declarado Estado Libre y Soberano, convirtiéndose en uno de los 14 estados de la nueva Nación.

En 1839 comienza en el estado una intensa guerra civil entre liberales que pugnaban por el Federalismo y los centralistas, lo que culminó en enero de 1841 con el triunfo de las fuerzas federalistas en Tabasco y motivó el descontento del entonces Presidente Anastasio Bustamante, quien impone fuertes sanciones al estado.

En el 13 de febrero de 1841 Tabasco se separa de México en protesta por las injustas sanciones impuestas por el Peresidente Bustamante, asi como por las pretensiones de que en el País se quería implantar una República Centralista, el Congreso le otorga al Gobernador Victorio Victorino Dueñas las funciones de Presidente. Poco después de su triunfo como Presidente Antonio López de Santana, envio emisarios para convencer a las autoridades tabasqueñas de que regresaran a la Unión, cosa que ocurrio el 2 de diciembre de 1842.

Ver también: Separación de Tabasco en 1841 y 1846

En 1846 el estado es invadido por el ejército norteamericano, quien después de una batalla y pese a la férrea defensa de las tropas tabasqueñas comandadas por el Gobernador, el Coronel Francisco Traconis, ocupan la ciudad de San Juan Bautista, y nombran Gobernador Interino del estado al Comandante Van Brunt. En 1847 la guerrilla tabasqueña logra expulsar a los invasores norteamericanos del estado.

Ese año, y en protesta por no recibir apoyo de la Federación para defender al estado de los invasores norteamericanos, el Gobernador Traconis declara a Tabasco separado del Páis, sin embargo, se registra una revuelta y el Gobernador es derrocado, regresando Tabasco a la República algunas semanas después.

En 1863 el estado es nuevamente invadido por un ejercito extranjero, el francés, que se instala en el puerto de Frontera y desde ahí inicia el ataque a la ciudad de San Juan Bautista que resiste heroicamente, provocando que los franceses se retiren a Frontera, desde donde inician un bloqueo a la ciudad. Más tarde, las tropas francesas atacan nuevamente a San Juan Bautista, que cae en poder de los invasores. el 1 de noviembre de 1863 las tropas del General Gregorio Méndez Magaña y el Coronel Andrés Sanchez Magallanes, derrotan a los franceses en la Batalla del Jahuactal, preparando así el asalto a la capital del estado. El 13 de Febrero de 1864, las fuerzas tabasqueñas inician el asalto al Almacén Real o Casa Fuerte en donde se encontraban los franceses, quienes ante el empuje de los tabasqueños, abandonan la ciudad de San Juan Bautista el 27 de Febrero de 1864, cubriendo a Tabasco de gloria al ser el primer territorio mexicano de donde se expulsaría al invasor francés.

editar Proclamación de la Independencia de Tabasco en 1821

Habían transcurrido tres siglos de sujeción a la Corona Española y Tabasco, seguía arrinconado en su melancólica existencia, cuando en septiembre de 1810 estalló, muy lejos del Sureste, en Dolores, Guanajuato la lucha que habría de culminar, 11 años más tarde, con la declaración de Independencia. La marginación geográfica y de toda índole explica la tardanza con que aquí repercutió la demanda libertaria.

Hubieron de pasar cuatro años para que don José María Jiménez prefiriera el grito de insurrección en Tabasco; no obstante, su iniciativa no encontró suficiente eco y don José María fue condenado a prisión. Entretanto, el 24 de mayo de 1815, se levantaron en la entidad actas de adhesión a la Corona Española.

La violencia se recrudecía por otros rumbos y los españoles perdían terreno paulatinamente hasta que, en 1821 México obtuvo su independencia política con respecto a la Corona Española.

Ese mismo año, el coronel Antonio López de Santa Anna envió a Tabasco una expedición, encabezada por el capitán Juan Nepomuceno Fernández, quien proclama la Independencia de Tabasco el 7 de septiembre de 1821, cuando entró triunfal a la ciudad de San Juan Bautista(Hoy Villahermosa) provocando la huida hacia Campeche del Gobernador Ágel del Toro.

La incorporación de Tabasco al Imperio mexicano se dio la a las 9 de la mañana del 8 de septiembre cuando las autoridades tabasqueñas juran el Plan de Iguala.

editar La Independencia

Una vez declarada la independencia de Tabasco, por el General Juan Nepomuceno Fernández, el 7 de septiembre de 1821, se procedió a la jura del Plan de Iguala, lo que ocurrió el 8 de Septiembre de 1821. Al convocarse el Congreso Constituyente, la provincia se pronunció por la Federación, convirtiéndose en uno de los 14 Estados libres y soberanos de la primera República el 29 de enero de 1824. Al año siguiente el 5 de febrero de 1825 se proclamó la primera Constitución del Estado Libre y Soberano de Tabasco, y desde 1883 su división política la constituyen 17 municipios.

editar Iturbide y La Repùblica

A partir del memorable 8 de septiembre de 1821, cuando se prestó juramento al Plan de Iguala, Tabasco quedó incorporado al México independiente. El primer gobernador fue don Juan Nepomuceno Fernández, que no permaneció mucho tiempo en su puesto ya que fue acusado de varios delitos, enjuiciado y destituido de su investidura. Lo sustituyó don Manuel María Leyton en 1822. Poco después se conoció la noticia de que Agustín de Iturbide se había proclamado emperador. Tomó entonces posesión de la gubernatura tabasqueña el coronel José Antonio Rincón, quien permaneció en su cargo hasta 1823 cuando, Antonio López de Santa Anna instituyó la República.

México había comenzado su vida independiente con un intento fallido de monarquía y no pudo hablarse de Tabasco como Estado sino hasta la instauración de la República Federal, más propiamente, hasta que se asentó en la Constitución de 1824 que el territorio tabasqueño formaba parte de la República. Ese mismo año se estableció la primera legislatura local y ésta misma eligió a don Agustín Ruiz de la Peña como gobernador interino. El 5 de febrero de 1825 se publicó la primera Constitución Política del Estado, la cual constaba de 11 capítulos y de 224 artículos, en ese año llegó la primera imprenta a Tabasco.

Los primeros pasos del naciente estado no podían ser sencillos. A los conflictos políticos que debió afrontar como consecuencia del movimiento independentista se añadieron los problemas económicos que el territorio arrastraba desde la época colonial. Aunado a esto hubo que hacer frente a dos epidemias de cólera, probablemente las más graves de que se tenga antecedente en la región.


editar La separación de Tabasco

La inestabilidad que caracterizó a aquella época, tenía que repercutir con turbulencia en una región hasta entonces tan precariamente organizada. Al principio, como en todo comienzo, la situación se presentó desordenada pero hacia 1829 empezó a aclararse. Hay que recordar que en aquel año Vicente Guerrero, Presidente de la República, aplastó el intento español de reconquistar a México a través del general Isidro Barradas, quien invadió al país por el puerto de Tampico. El que impidió directamente que la reconquista se llevara a cabo fue Santa Anna quien, por ese hecho, se volvió un héroe nacional.

Pero, un año más tarde, el Vicepresidente Anastasio Bustamante ocupaba el poder y durante su gestión es arteramente asesinado don Vicente Guerrero, acto que volvió a complicar, ciertamente, todo el panorama.

En Tabasco actuaban dos bandos: uno, encabezado por Agustín Ruiz de la Peña quien apoyaba a los federalistas y otro por Marcelino Margalli, favorecía a los centralistas. Esa pugna local era un reflejo de la lucha a veces sorda, a veces desembozada que federalistas y centralistas libraban en el país y que sólo comenzaría a resolverse, en definitiva, a partir del triunfo de la Revolución de Ayutla a mediados de siglo.

En Yucatán y Campeche sucedía algo similar. El día 6 de noviembre de 1829 los militares de Campeche se sublevaron contra la Federación y proclamaron la República Centralista. La repercusión no se hizo esperar: quince días después un grupo de tabasqueños se unió a ese movimiento rebelde y levantaron un acta de 9 artículos en donde declaraban que en Tabasco se adoptaría el sistema centralista.

En la capital de la República la situación era tensa, inquietante: Anastasio Bustamante (1830- 1832) hacía esfuerzos por estabilizar la situación política y la vida económica del País. Si el federalismo había triunfado en 1824, lo había hecho a costa del compromiso con los fueros y privilegios que reclamaban la iglesia y el ejército. La paz, en consecuencia, era frágil. En 1832, algunos militares liberales inspirados por el recuerdo de Vicente Guerrero, se levantaron contra el gobierno de Bustamante. En Tabasco ocupaba la gubernatura del estado José Rovirosa quien, al conocer los hechos, juro lealtad al Presidente Bustamante pero el gobernador Rovirosa falleció ese mismo año y fue sustituido por Manuel Buelta. Una de las primeras acciones que Buelta dio en su calidad de gobernador fue sancionar el decreto que otorgaba a Antonio Lopez de Santa Anna el título de "Libertador de la Patria y de las Instituciones Federales", en recuerdo de la derrota que causo a Barradas. Corría el año de 1833, infortunado por muchos motivos, entre otros por aquella epidemia de cólera que diezmó a la población mexicana y que alcanzó a Tabasco en 1833 causando gravísimos estragos entre sus habitantes, que aún no encontraban la estabilidad política en su territorio.

Mientras esto sucedía en Tabasco, en el resto de la república la lucha de los centralistas contra los federalistas seguía en plena efervescencia. El estado de Veracruz se pronunciaba por el centralismo y el de Zacatecas por el federalismo. A fin de cuentas, resultó victorioso el bando centralista: en 1836 se promulgó la Constitución Centralista, conocida también como las Siete Leyes.

Pero los liberales tabasqueños no estaban de acuerdo y decidieron rebelarse contra el centralismo encabezados por don Fernando Nicolás Maldonado.

La resistencia fue dura y finalmente, los federalistas tabasqueños fueron temporalmente derrotados.

En 1839 se desata en el estado una guerra civil entre los liberales (federalistas) en contra de los centralistas, que culmina en enero de 1841 con el triunfo de las fuerzas federalistas y la renuncia del gobernador. Lo que molesta al Presidente Anastasio Bustamante quien decreta fuertes sanciones económicas para el estado.

El 13 de febrero de 1841 el estado de Tabasco decreta su separación de México, en protesta por el centralismo imperante en el País, y por las sanciones impuestas por el Gobierno central. Concediéndole el Congreso local al gobernador Victorio Victorino Dueñas las funciones de Presidente. El estado de Tabasco se reincorpora a México el 2 de diciembre de 1842.

Ver También: Separación de Tabasco en 1841 y 1846

A mediados de 1841, los poderes creados por la Constitución de 1836 fueron declarados nulos y tomó posesión de la presidencia el general López de Santa Anna. Durante los años siguientes Santa Anna gobernó sin Constitución y no fue sino hasta 1843 cuando se decretó una nueva carta: las Bases de Organización Política de la República Mexicana, o Bases Orgánicas de 1843, que intentaron ganarse al clero y al ejército con fueros y privilegios y otorgar el poder, simple y llanamente, al partido conservador.

En términos muy generales, ésta era la situación que prevalecía en la república; naturalmente, el descontento seguía creciendo y los federalistas no cejaban en sus intentos por recobrar el poder. Finalmente, en 1846 lo obtuvieron de nueva cuenta encabezados por don Valentín Gómez Farías en la vicepresidencia de la república.

editar La invasión estadounidense

Como es de todos sabido, la invasión de (1846-1847) tuvo su origen, con el propósito de anexarse la porción de territorio nacional que correspondía a la parte del Norte del país, zona limítrofe, con los Estados Unidos. Si descontamos Texas que ya había sido perdida en 1836 en la «batalla» de San Jacinto contamos además, el territorio de Nuevo México y el de la Alta California. En total, 1.528,241 km²: 689,836 de Texas y 838,405 de Nuevo México y Alta California.

De este territorio se formaron los estados de Texas, Nuevo México, Arizona, California, Nevada, Utah y parte de Colorado, Oklahoma, Kansas y Wyoming, de los Estados Unidos. La situación era previsible: por un lado aquellas regiones se hallaban habitadas en buena medida por colonos anglosajones, quienes mostraban descontento de pertenecer a México. Por otra parte, en los Estados Unidos se perfilaba ya de manera bastante clara, la teoría expansionista en la que ese estado habría de basar su política durante las épocas siguientes. Comenzaba a ser ya una república imperial.

En esas circunstancias, las probabilidades de México de lograr retener aquel territorio eran prácticamente nulas si tomamos en cuenta, sobre todo, que las fluctuaciones políticas internas a las que había tenido que enfrentarse el naciente Estado; por no haber podido resolver sus problemas sociales desde la independencia lo tenían virtualmente en bancarrota. No obstante, los mexicanos lucharon con gran valor por defender su integridad. El 6 de julio de 1846, México se vio obligado a defenderse, iniciándose la guerra con Estados Unidos.

Por aquellas fechas, la guarnición de Tabasco se encontraba encabezada por el comandante general Juan Bautista Traconis; cuatro meses habían transcurrido desde la declaración de guerra cuando, en octubre de 1846, los americanos sitiaron Veracruz y su siguiente paso fue enviar a Tabasco una cuadrilla al mando del comodoro Mathew C. Perry. A continuación relata los hechos el propio comandante Traconis: « El 21 de octubre de 1846 se avistó frente a la barra de Frontera una goleta, que suponiéndola, mercante, salió en busca de ella para meterla; más al aproximarse a su bordo advirtió que era norteamericana y de guerra ».

El 22 se avistaron otros buques; el 23 en la mañana entraron todos y tomaron posesión de Frontera, que se hallaba sin guarnición de ninguna clase. El 24 a las seis de la tarde, se recibió el parte de aquella invasión, día en que precisamente habían emprendido su marcha sobre la capital, el 25 a las doce del día llegaron frente a la población. En este estado mandaron imponer la rendición, manifestando a la vez, que de no efectuarse en quince minutos, demolerían la plaza y pasarían después a cuchillo a toda la guarnición; y como a esto no se les contestó sino que se les esperaba, regresaron los comisionados a bordo y rompieron en el acto sus fuegos, bombardeando la ciudad, que asaltaron después por cinco ocasiones sin obtener el menor éxito favorable. El 26 al rayar el día repitieron con más actividad sus fuegos de artillería sobre la plaza y la volvieron a asaltar por dos ocasiones mas, en que sin lograr ventaja alguna en el primero, en el segundo fueron derrotados completamente, hasta el extremo de haber abandonado el campo. Toda la cuadrilla salió después para Veracruz, dejando en Frontera dos buques de guerra para impedir el comercio.

Una vez que los norteamericanos salieron de Tabasco y éste se encontraba ya aparentemente pacificado, el comandante Juan Bautista Traconis, molesto por la negativa del gobierno a enviarle ayuda económica y militar, se pronunció en rebeldía decretando la separación de Tabasco de México. Como respuesta, el entonces gobernador interino de Tabasco don Justo Santa Anna le hizo frente y una revuelta lo destituyó de su puesto.

Al año siguiente (1847), en junio, los norteamericanos se aprestaban nuevamente a invadir Tabasco, el día 16 se presentó el enemigo en la capital lo que provoca fuertes combates en San Juan Bautista (hoy Villahermosa); los tabasqueños defendieron valientemente su territorio hasta que, agotados por la falta de recursos para defenderse, tuvieron que abandonar la plaza, el Comodoro Perry, nombra al General Vant Brunt Gobernador Interino de Tabasco.

Posteriormente y debido a la fuerte guerrilla tabasqueña, los norteamericanos desocupan la ciudad en la que permanecieron 35 días más, después de los cuales se retiraron no sin antes incendiar y devastar gran parte de la ciudad, dejándola totalmente destruida e incendiada.

Mientras tanto, en el centro de la república tenían lugar algunos sucesos de gran trascendencia: los norteamericanos habían logrado llegar hasta la capital, a pesar de la defensa heroica de nuestros compatriotas. Sin embargo, los invasores resultaron victoriosos y, como resultado de los acontecimientos, México perdió más de la mitad de su territorio.


editar La invasión francesa

Más tarde, en 1863, Tabasco volvería a ser ocupado por fuerzas extranjeras, en esa ocasión, el ejercito francés después de un bombardeo inmisericorde, toma la ciudad de San Juan Bautista. el 1 de noviembre de 1863 los franceses son derrotados cerca de la ciudad de Cunduacán en la llamada "Batalla del Jaguactal" y posteriormente, el 27 de febrero de 1864 las fuerzas tabasqueñas al mando del General Gregorio Méndez, expulsan a los franceses de San Juan Bautista, convirtiendo a Tabasco en el primer estado en expulsar a los invasores franceses del territorio nacional.

Batalla de Jahuactal

Los tabasqueños se aprestaban a llevar a cabo una lucha que, al parecer, no sería fácil ni breve. El 6 de octubre de 1863, Andrés Sánchez Magallanes se levanta en armas, entre otras consideraciones, porque es «muy necesario y muy preciso defender el territorio nacional, libertad e independencia que nos legaron los inmortales Hidalgo y Morelos en la proclamación y protesta que hicieron en el año de 1810», Sánchez Magallanes desconocía a Arévalo y a las demás autoridades de él emanadas; excitaba al vecindario de Huimanguillo así como al de Los Naranjos y Otra Banda del Grijalva, «para que se únan a nosotros y nos ayuden a sacudir las, cadenas de los opresores» y recorran los pueblos de Comalcalco, Jalpa, Nacajuca y Cunduacán, para que reconozcan el sistema constitucional tal como es en realidad.

El día 8 de octubre Gregorio Méndez que no sabía del alzamiento de Sánchez Magallanes en Cárdenas comienza su lucha contra el ejército invasor. Fue auxiliado entonces por los comalcalquenses Regino Hernández, Mamerto González, Bernabé Fuentes y Crescencio Rosaldo.

Mientras Méndez, pretextando presentarse ante Arévalo, marcho hacia Jalpa con el ánimo de apoderarse de cuarenta fusiles que existían allí en depósito, lo cual logró satisfactoriamente, Regino Hernández cae sobre el cuartel de Comalcalco haciendo huir al jefe imperialista Manuel Romanco y apoderándose de los pertrechos militares existentes. Es entonces cuando se procede a levantar el acta insurreccional.

Enterado Arévalo del asalto al cuartel de Comalcalco, el 10 de octubre al mando de una columna mixta de infantería y caballería trató de sorprender, no sin éxito, a los insurrectos. Dijo, honradamente, Gregorio Méndez: «Los guardias nacionales de mi mando, aún no acostumbrados a los hábitos de campaña y a pesar de haber sido envueltos por las fuerzas de Arévalo que atacarona la población por tres puntos simultáneos, no abandonaron el campo sino después de haber cambiado algunas descargas con aquellos, dispersándose por los bosques circunvecinos». El texto anterior expresa la sensibilidad política de Gregorio Méndez y su capacidad estratégica.

Estando en guerra podía haber optado por tomar lo que necesitaba de donde lo había. No procede así: acata leyes y respeta propiedades; marca diferencias entre patriota e invasor. Quiere el respeto de su gente, sustento de toda autoridad: la autoridad moral. Por ello, no desea todavía nuevos encuentros: se lucha cuando se puede ganar y se gana con recursos y con organización.

Hace creer al enemigo que está aquí y allá, en varios sitios a la vez: los desorienta, mientras se dirige realmente a Cárdenas a donde llega el 16, se le unen contingentes de Huimanguillo, Comalcalco y de la banda derecha del Mezcalapa: poco más de doscientos hombres. Por aquel tiempo recibió la magnífica noticia de la Sierra, según la cual Lino Merino, los hermanos Castillo, los Bastar, Pérez Andrade y algunos más se han insurreccionado contra el gobierno imperialista y lo reconocen a él como jefe de los republicanos de la Chontalpa. Se dirige luego a Comalcalco no sin prudencia: primero, acampa la noche del 16 en la segura hacienda de Manuel Cupido un punto intermedio entre Cárdenas y Huimanguillo para poder contar, en caso de necesidad, con los recursos que las dos poblaciones podían darle. Continúa, luego, el 22 su marcha. De lograr su objetivo el estado físico y moral de los patriotas mejoraría notablemente, llega a Comalcalco el 23 en la noche y se le recibe con entusiasmo.

El 24 se integraron personas de Paraíso, Comalcalco y de San Juan Bautista. Procede, después, a organizar sus fuerzas: «Todas las secciones reza la orden general del 24 al 25 de octubre de 1863 se conservarán en sus respectivos cuarteles en la mejor disposición de ataque, y a nadie se le permitirá separarse de ella desde la oración de la noche, lo que se recomienda con especialidad a los señores oficiales». Ocupa cuatro días del 25 al 28 en disciplinar al máximo a sus tropas que, ya para entonces, ascendían a 350 hombres modestísimamente pertrechados: «Aunque carecía yo de los elementos materiales necesarios a abrir la campaña sobre el enemigo, temerosos de que la insurrección enervase la energía de mis nacionales, resolví tomar la iniciativa, encomendándolo todo al patriotismo.»

Marcha resuelto hacia Cunduacán a donde llega el 29 a mediodía a San Juan Bautista, la capital, estaba solo a ocho leguas del alcance de las armas republicanas. Recorre entonces, en compañía del teniente coronel Sánchez Magallanes, las inmediaciones de Cunduacán reconociendo el terreno. Gira instrucciones para mantener guarecida a la población y se apresta al combate dando ánimos a sus soldados. El 1º de Noviembre recibe informes de que Arévalo merodea, a poca distancia, con fuerzas de infantería, caballería y artillería: «Conciliando con lo inexperto de nuestras tropas, nuestra falta de municiones, nos resolvimos por librar el combate en emboscadas, las cuales se formarían en el lugar denominado "El Jahuactal", a la salida de la población camino de San Juán Bautista

Empezado el combate, brota lo imprevisto y los planes, madurados la víspera, han de transformarse sobre la marcha. Un sargento de Huimanguillo se adelanta, descubre posiciones, y el enemigo percibe la celada y se defiende: cañonea a diestra y siniestra. Vuelve a hacerse presente el temerario sargento, Jacinto López, quien machete en mano se lanza sobre el cañón y con su vida obtiene para las fuerzas republicanas el arma que decidiera la victoria. Aquello fue el principio del fin: «El enemigo había cometido la torpeza de hacer marchar su parque por la izquierda y a la orilla del bosque; apercibido de ello el intrépido Hernández, carga sobre la escolta guardaparque, poniéndola en fuga, y sin dar tiempo al enemigo se apodera de una caja de cartuchos, municiona su valiente compañía y rompe a pecho descubierto un vivísimo fuego sobre las columnas enemigas que, poseídas del pánico, se encomendaron a la fuga «.

La primera y definitiva batalla, fue la de El Jahuactal., había sido ganada por las armas republicanas tabasqueñas. Con las armas cobradas como botín de guerra y la confianza que da siempre el triunfo se templó y consolidó el contingente de Gregorio Méndez: la prudencia y audacia del valeroso jefe, aunadas a su sentido de la organización hicieron el resto.

Batalla del 27 de febrero y la expulsión de los franceses

Una vez conseguido el triunfo en la batalla del Jahuactal, el ejécito de Gregorio Méndez se enfiló sobre la capital del estado, en donde los franceses se encontraban atrincherados. Se desarrollaron cruentas batallas en las calles de San Juan Bautista (hoy Villahermosa) hasta que el 25 de febrero las tropas tabasqueñas iniciaron el asalto final al Almacen Real llamado tambien "El Principal" en donde los franceses estaban atrincherados.

Finalmente, y despues de una cruenta batalla, derrotados, los franceses abandonaron la ciudad de Villahermosa (México)|San Juan Bautista el 27 de febrero de 1864 siendo este día el más glorioso para las ármas tabasqueñas, ya que fue aquí la primer región de donde se expulsó a los invasores franceses del territorio nacional.

Desde el momento en que los imperialistas fueron expulsados de Tabasco, la situación parecía mantenerse estable. Gregorio Méndez se encontraba al frente del gobierno cuando se tuvo noticia de que el 28 de febrero de 1865 el Ejército Republicano de Oriente, a cuya cabeza se encontraba don Porfirio Díaz, había caído en poder de los imperialistas. La reacción de los tabasqueños fue inmediata: unidos a los ejércitos de Veracruz, Chiapas y Oaxaca reorganizaron el Ejército de Oriente, se aprestaron a combatir a los intrusos y a partir de ese momento las batallas se reiniciaron.

Los liberales, que mantenían su lucha para defender la independencia de nuestro país, tuvieron éxito cuando en 1866, el rey de Francia creyendo que el Imperio de Maximiliano se hallaba ya consolidado, decidió retirarles su apoyo económico y militar de suerte que los imperialistas, privados de tal protección, fueron vencidos finalmente por las tropas liberales en junio de 1867. Maximiliano fue fusilado en Querétaro y con su muerte, concluyó un triste capítulo de la historia mexicana.

Gobierno de Juárez (1867-1872).

Una vez que los liberales lograron derrotar a los imperialistas don Benito Juárez, que se encontraba en San Luis Potosí, decidió regresar a la ciudad de México y restablecer allí su gobierno. En el mes de septiembre se convocó a elecciones para decidir quién sería el primer mandatario de la nación en los años venideros.

El resultado fue la reelección de Benito Juárez. «El primero y principal propósito de los liberales en el poder fue aplicar la Constitución. Antes que nada y sobre todo se quería el federalismo, la separación y el equilibrio de los tres poderes, la participación popular en la vida pública mediante el voto, y la puesta en uso de los derechos civiles. Para todo eso un requisito concomitante era pacificar la República y sustituir con el diálogo los modos violentos de dirimir diferencias. Se proclamó un respeto mayor al derecho ajeno y uno menor al derecho propio».

Mientras tanto en Tabasco se convocó, según lo establecía la Constitución, a elecciones para la gobernatura. El voto popular favoreció a don Felipe de Jesús Serra, quien tomó posesión de su cargo el 1º de enero de 1868.

editar Época Porfirista

La «paz porfiriana» llegó también a Tabasco y con ella, el momento de sacar al estado del aislamiento en que había permanecido sumergido durante los tres siglos de la Colonia y los primeros años de vida independiente. Durante los 33 años que el general Díaz presidió el gobierno de la República, el estado empezó a cimentar las bases sobre las cuales, aunque paulatinamente, habría de ir superando aquella precaria situación.

Libres ya de convulsiones, los tabasqueños se dieron a la tarea de reconstruir la capital de su estado. Gran número de edificios maltrechos por las constantes luchas de años anteriores fueron demolidos para construir otros, de tal suerte que la ciudad fue adquiriendo una fisonomía nueva. La entidad empezó a caminar por la senda del progreso: En 1879 se inauguró el Instituto Juárez; en 1881, el servicio telegráfico que conectaba la ciudad de México con San Juan Bautista; en 1890 se instaló el alumbrado eléctrico público en la ciudad capital; en diciembre de 1894 se abrieron las puertas del nuevo palacio de gobierno; en 1901 se inauguró el primer banco.

Tabasco prosperó durante ese lapso de más de tres décadas; pero hay que aceptar, igualmente, que la inmadurez política de la nación se reflejaba aquí también. Díaz se había perpetuado en el poder. En Tabasco, Abraham Bandala había hecho lo mismo, el general fue gobernador con interrupciones en su mandato desde 1894 hasta diciembre de 1910: aproximadamente 16 años.

Los años del porfiriato fueron para Tabasco, años de progreso y de paz. Pero se trataba de una paz basada en la explotación inhumana de los humildes; la miseria y la marginación empezaron a adquirir caracteres explosivos de tal suerte que al acercarse el siglo XX, la gran mayoría de la población mexicana se encontraba ya en vísperas de una revolución violenta. Fue así como los tabasqueños vieron concluir el siglo XIX. Terminaban los primeros cien años de historia independiente. Fatigados de tanta inestabilidad, hubo que emprender todavía otra lucha sangrienta: la Revolución de 1910, el movimiento social más importante de nuestra historia.


editar Revolución Mexicana en Tabasco

Porfirio Díaz, aspiraba a fortalecer el «Progreso» dentro de un «Orden» que incluía ferrocarriles, puertos, telégrafos y una hacienda equilibrada, pero excluía la democracia política y la participación de la mayoría de la población en los beneficios sociales. Los levantamientos contra el gobierno de Díaz se volvieron cada vez más frecuentes hasta que, en 1906, se produjeron los trágicos acontecimientos de Río Blanco en Veracruz, y de Cananea en Sonora, en los que murieron un gran número de obreros.

El descontento comenzó a adquirir caracteres cada vez más peligrosos para la dictadura. Cuando don Francisco I. Madero, decidió alzarse contra Díaz, abanderado con su lema Sufragio efectivo, No reelección, encontró en un gran número de compatriotas apoyo valiente y firme para su lucha.

La Revolución Mexicana, fue en el mundo, la última lucha con ideas del siglo XIX la primera revolución que postuló demandas propias en el siglo XX.: Democrácia y Libertad; fue el primer gran movimiento popular contemporáneo de contenido social. Mientras en la capital de la República, las condiciones para que estallara aquella gran revolución estaban madurando poco a poco, en Tabasco la situación iba adquiriendo matices cada vez más alarmantes. El pueblo, fatigado de la administración del General Bandala, deseaba evitar su reelección. Fueron surgiendo así los caudillos que tomarían las riendas de la revolución en nuestro estado.

Ya desde las postrimerías del siglo XIX, había empezado a sonar en Tabasco el nombre de Domingo Borrego, que pasaría a la historia como uno de los primeros tabasqueños capaces de manifestar abiertamente el descontento contra el gobierno porfirista, a través del periodismo.

En 1902 se fundó en la Villa de Huimanguillo, en la Chontalpa, el Club antirreeleccionista «Melchor Ocampo», para sostener los principios liberales postulados por los hermanos Flores Magón: fue el primer grupo tabasqueño organizado contra la dictadura porfirista; el Club, como era de esperar, fue disuelto con prontitud por el jefe político. Sin embargo, el descontento había empezado a manifestarse y la actividad revolucionaria iría creciendo.

Tres años más tarde, en 1905, el Dr. Manuel Mestre Ghigliazza tuvo la osadía de publicar en la Revista de Tabasco los planes de la Noria y Tuxtepec. Porfirio Díaz había esgrimido en aquellos planes los argumentos de la «no reelección» para justificar su rebelión contra los presidentes Juárez y Lerdo de Tejada. Puesto que luego él mismo se había perpetuado en el poder, reeligiéndose varias veces, la publicación de esos planes estaba prohibida.

La opinión pública de Tabasco había empezado a tomar conciencia de la imposibilidad del régimen para sostenerse y el número de manifestaciones oposicionistas iba en aumento. Hacia mediados de 1909, se había logrado consolidar el «partido Gutierrista», encabezado por don Ignacio Gutiérrez Gómez y con sus hermanos Pedro y Policarpo, habría de constituirse en una de las principales fuerzas revolucionarias del estado.

Los nombres de muchos tabasqueños oposicionistas empezaron a sonar. El Dr. Mestre Ghigliazza incrementó su actividad; el Lic. José María Pino Suárez se unía, desde Yucatán, a las filas maderistas y Félix Fulgencio Palavicini había sustituido a José Vasconcelos en la dirección del Antirreeleccionista, periódico fundado por Francisco I. Madero. Corría el año de 1909, cuando se fundó en la región de la Chontalpa en Huimanguillo, un nuevo club antirreeleccionista llamado como aquel fundado en 1902 «Melchor Ocampo». El nuevo club postulaba los principios maderistas.

Mientras tanto, a iniciativa de don Francisco I. Madero, se había entablado entre él y el Dr. Mestre una comunicación por cartas. Madero instaba al Dr. Mestre a lanzar su candidatura para el gobierno del estado, pues la fecha de elecciones estaba ya próxima. Sin embargo, Mestre no se decidió y en las elecciones de finales de 1910, resultó vencedor don Policarpo Valenzuela.

Valenzuela tomó posesión de la gubernatura el 18 de enero de 1911, después de los constantes y largos períodos gubernativos del General Abraham Bandala. Con el nuevo gobernador la situación de Tabasco se tranquilizó bastante. Sin embargo, los revolucionarios de la Chontalpa no estaban dispuestos a abandonar la lucha hasta no ver derrocado al antiguo régimen.Tal era la situación en Tabasco, cuando el 20 de noviembre de 1910, Aquiles Serdán fue asesinado en Puebla y con su muerte, el pueblo entero se sintió agredido y estalló finalmente la lucha armada.

La lucha armada.

Don Ignacio Gutiérrez, secundó el movimiento revolucionario en el estado y el día 19 de diciembre de 1910 se levantó en armas. «El primer objetivo de la campaña fue la cabecera municipal, Cárdenas., a donde deberían entrar las fuerzas revolucionarias el día 24.

Las avanzadas estuvieron a cargo del capitán Daniel Gavilla, que con 50 hombres emprendió camino hacia aquella plaza para cumplir las siguientes instrucciones: recoger armas y levantar más hombres por el camino esperar a Gutiérrez a tres kilómetros de la entrada, sitio donde éste los alcanzaría en la tarde del día señalado para el ataque».

Por una desobediencia del capitán Gavilla, los maderistas comenzaron el ataque antes de que Gutiérrez llegara y este hecho les costó su primer gran derrota. No obstante, Gutiérrez no se amedrentó y reorganizando sus fuerzas decidió volver a emprender la lucha en abril de 1911. «Los objetivos inmediatos eran Huimanguillo y Cárdenas; en el camino ya con un contingente de 157 hombres, Gutiérrez llegó a Huimanguillo, donde el jefe político presentó una oposición débil con 15 hombres que pudo reunir. La escaramuza duró menos de dos horas, la revolución había comenzado a triunfar en Tabasco».

Posteriormente, cuando la revolución armada había concluido, los revolucionarios de la Chontalpa no aceptaron que la gubernatura estuviera ocupada por un revolucionario de los Ríos y comenzaron a suscitarse serias fricciones.

El gobernador Domínguez tuvo que renunciar a su cargo para ser sustituido por don Carlos Greene, uno de los jefes más renombrados de la Chontalpa. Esto sucedía el día 10 de octubre de 1914. Pocos días después se inauguraría la Convención de Aguascalientes: que a partir del día 10 del mes de octubre tuvo por escenario la ciudad de Aguascalientes, estuvieron como delegados tabasqueños los generales Ernesto Aguirre Colorado, que acudió personalmente; Don Adolfo de la Huerta (civil) en representación de Pedro C. Colorado y más tarde por el mayor José T. Cantú; Coronel Enrique F. Estrada en representación de Ramón Sosa Torres; el Coronel Valentín R. Flores Garza en representación de Isidro Cortés y Luis Felipe Domínguez, por el capitán Francisco Vela.

Con la Convención de Aguascalientes se esperaba solucionar los conflictos que aún subsistían entre las diversas facciones carrancistas, villistas y zapatistas que habían participado en la Revolución. Sin embargo, la Convención fracasó rotundamente ya que lejos de lograr unificar criterios hizo más severa aún la escisión entre: carrancistas por un lado, villistas y zapatistas unidos por el otro.

Los revolucionarios tabasqueños, como buena parte del país, se unieron a los carrancistas y se organizaron columnas para combatir a los villistas. Los combates continuaron durante todo el año de 1915 y hacia principios de 1916, el villismo había sido derrotado de manera que el gobierno comenzó finalmente a consolidarse. Hacía falta, sin embargo, establecer las bases constitucionales que habrían de regir el destino del país.

Don Venustiano Carranza publicó, el 21 de septiembre de 1916, la convocatoria para la elección de los diputados, que al formar parte del Congreso Constituyente, habrían de redactar la nueva Constitución. El día 10 de diciembre del mismo año comenzaron los trabajos y finalmente el 5 de febrero de 1917, se promulgó en Querétaro la nueva Constitución que 22 días más tarde fue jurada en nuestro estado.

Ahora bien, los conflictos entre las facciones no habían concluido en Tabasco. Las diferencias entre los revolucionarios de La Chontalpa y los de la región de los Ríos volvieron a manifestarse cuando, en julio de 1918, se convocó a elecciones para gobernador y diputados locales. Surgieron entonces dos partidos: el Liberal Constitucionalista conocido también como partido azul, apoyado por la región de los Ríos; y el Partido Radical o partido rojo apoyado por la Chontalpa.

El azul postulaba a don Luis Felipe Domínguez para la gubernatura y el rojo a don Carlos Greene. «En tales condiciones los dos candidatos y sus planillas de diputados y presidentes municipales iniciaron una lucha que no fue de adversarios políticos sino de enemigos personales, una lucha a muerte. Las reuniones de un partido eran atacadas por el otro a golpes, pedradas, balazos etc.».

Las elecciones se llevaron a cabo y la planilla roja, con don Carlos Greene a la cabeza, resultó vencedora. Pero Domínguez desconociendo el triunfo de Greene se declaró en rebeldía. El 6 de agosto de 1918 Greene dejó temporalmente el gobierno para ir a la ciudad de México a entrevistarse con el presidente y defender la legalidad de su gobierno. En su lugar quedó Tomás Garrido Canabal quien, durante el interinato, tuvo que hacer frente a los ataques dominguistas. Cuando don Carlos Greene logró entrevistarse con Carranza y éste reconoció la legalidad de su gobierno, Garrido Canabal ya había logrado vencer a los rebeldes. Greene volvió a su puesto el 31 de diciembre de 1919 y con ello quedó concluido en Tabasco el agitado capítulo de la Revolución y comenzó uno nuevo; la época del garridismo.

editar Garridismo, Esplendor y Fin

El 20 de septiembre de 1890, nació en el seno de una familia de terratenientes, en la finca «Punta Gorda» Playas de Catazajá en los límites de Tabasco y Chiapas, un niño que habría de convertirse en una de las personalidades más controvertidas de la historia de Tabasco: Tomás Garrido Canabal. Dictador arbitrario para unos, líder indiscutible para otros, Garrido llenó con su vigorosa personalidad más de una década de nuestra vida política. Con la perspectiva que nos da la historia, Garrido aparece como un político hábil, audaz y decidido, con todos los errores que pueden objetársele a un hombre de acción y con tantas virtudes como puede tener un convencido de sus propios ideales. Ni más ni menos.

Decía Manuel Gonzalez Calzada de Garrido.Alto, fuerte, erguido, de pasos firmes, de mirada perspicaz y penetrante, producto de unos ojos verdes de vivacidad reveladora de un grande y recio carácter; inconmovible, por lo general: en sus decisiones, leal en el compromiso, macho en la paz y en la guerra; jugador decidido a la política, independiente en sus dominios, desde donde jamás, reconoció sino a un solo jefe; combatiente tenaz contra la adversidad propia, fiel a la amistad hondamente fincada; así era Tomás Garrido Canabal. ¡Sí tenía cualidades el monstruo! frío en la represión, constante en el rencor y el odio, tozudo en sus decisiones negativas; incrédulo ante la amenaza del desprestigio, violento en el castigo y la venganza, igual que su medio y su época; desconfiado ante la luz ajena, egocentrista, absoluto, desdeñoso de la cultura en su más amplio sentido; escaso en su información sociológica, audaz en sus pretensiones de creador; de ideas explosivas altanero en su papel de jefe; así era Tomás Garrido Canabal. ¡Sí tenía defectos el genio!».

Cuando Tomás cumplía apenas tres meses, la familia se trasladó a la hacienda de Buenavista en territorio tabasqueño, donde transcurrieron los primeros años de su vida. Siendo aún muy joven, en el primer año de secundaria, fue expulsado del estado por participar en una manifestación contra el gobernador porfirista Abraham Bandala. Se trasladó entonces a Veracruz para concluir sus estudios de secundaria y después, a Campeche donde terminó, a los 25 años, los estudios de abogado.

Al terminar la carrera en 1915, regresó a Tabasco donde, recomendado por su primo el Coronel José Domingo Ramírez Garrido, entró a formar parte de la Administración Pública como juez de distrito. Por ese entonces se hallaba al frente del gobierno tabasqueño el general Francisco J. Mújica, destacado militar michoacano enviado por Carranza para controlar la situación política del estado. El general Mújica, imbuido de un jacobinismo propio de la época, se apresuró a cambiar el nombre de la capital San Juan Bautista por el de Villahermosa, que en otra época la había acompañado. Cuando el general Alvaro Obregón levantaba su voz contra el clero en marzo de 1915, en el estado de Tabasco, el gobernador Francisco J. Mújica, incineraba imágenes en el marco de la «campaña desfanatizadora». Ese ambiente encontró Garrido a su regreso a Tabasco: una situación bastante propicia para que germinaran las ideas que había recibido del general Salvador Alvarado y de Felipe Carrillo Puerto.

Cuatro años más tarde, en 1919, después de los acontecimientos que llevaron al gobierno del estado a don Carlos Greene, Garrido tuvo que hacerse cargo del gobierno interino. Cinco meses de interinato de agosto de 1919 a enero de 1920 le bastaron para empezar a poner en práctica algunas de sus ideas: «Inició nuevos procedimientos en materia administrativa, dio los primeros pasos para integrar las Ligas Campesinas y las Agrupaciones Obreras y formó los primeros grupos juveniles identificados con la Revolución».

Entre tanto el país hervía en medio de la agitación revolucionaria. Se acercaban las elecciones para la presidencia de la República y la lucha política entre Carranza y Obregón iba adquiriendo matices cada vez más explosivos. Los obregonistas, encabezados por el entonces gobernador del estado de Sonora Adolfo de la Huerta, se rebelaron contra el gobierno de Carranza y promulgaron el Plan de Agua Prieta. «El Plan llamaba a la rebelión contra el gobierno para que, una vez derrocado éste, pudiera nombrarse un presidente provisional, que convocaría a elecciones de manera inmediata. Las primeras adhesiones al movimiento obregonista surgieron de Yucatán y Tabasco, de donde partió Garrido rumbo a Sonora para ofrecer su apoyo incondicional a don Alvaro Obregón, quien le confirió amplios poderes en toda la región del sureste.

Al triunfo del Plan de Agua Prieta, Garrido quedó a la cabeza del gobierno interino de Yucatán, mientras se convocaba a elecciones constitucionales. Trabajó entonces con empeño en favor de la candidatura del general Obregón para el período presidencial de 1920-1924. Garrido contó, pues, con la simpatía del candidato que, una vez en la presidencia, le ofreció todo su apoyo para convertirse en el hombre fuerte de Tabasco. En 1922 fue electo gobernador para el período 1923-1926. Empezaba la era garridista.

editar La Campaña Antirreligiosa

En 1928, siendo aún gobernador Ausencia Cruz comenzó, a instancias de Garrido, la campaña antirreligiosa. Se pretendía «desfanatizar» al pueblo. No sólo se combatió al clero como institución, sino que se intentó la erradicación total del dogmatismo religioso, «Garrido estaba empeñado en eliminar la religión. Declaró que .para ser libres, es necesario destruir las raíces del virus religioso. Y razonaba: ¿cómo es posible que una persona en su sano juicio pueda leer la historia sin llegar a la conclusión de que la religión y el alcohol han sido las maldiciones más grandes de la humanidad».

El objetivo, decía Garrido, era buscar la libertad. Sin embargo, se suprimiría injustamente esa libertad. Se inició la campaña: los templos fueron derribados, los sacerdotes expulsados, las imágenes incineradas, los hogares allanados por jóvenes garridistas con órdenes de incautar todos los objetos y símbolos religiosos (libros, imágenes, medallas, etc.).

Pero Garrido no se conformó con la desaparición física de los objetos exteriores de luto: quería erradicar el «fanatismo» y entronizar el «racionalismo» en las mentes de los tabasqueños. Organizó así asambleas «culturales» encaminadas a alejar al pueblo del dogmatismo religioso: se hacían discursos contra la religión, se leían poemas, se oía música o, simplemente se quemaban santos.

Erradicar las creencias religiosas se volvió una verdadera obsesión para Garrido. Se prohibió el uso de cruces sobre las tumbas; las fiestas religiosas fueron sustituidas por ferias regionales; se cambió la designación de todas las rancherías, pueblos, villas y ciudades que llevaran nombres religiosos y se les puso el nombre de héroes, maestros, libertadores regionales, artistas, sabios, etc.; se prohibieron todos los escritos que hicieran alguna referencia a Dios. A tales extremos de intolerancia y fanatismo irracional se llegó, en el intento de desterrar, precisamente, «fanatismo» e «irracionalidad».

En Tabasco, la población no opuso fuerte resistencia y las escasas manifestaciones de rebeldía fueron reprimidas. Puede decirse que el culto religioso desapareció en el estado durante la época garridista. Se creó así un vacío que, paulatinamente y en parte, se ha ido llenando por nuevos movimientos religiosos y diversas sectas derivadas de los evangelistas y protestantes, fundamentalmente de origen norteamericano.

editar La Campaña Antialcohólica

Otro de los propósitos de Garrido era eliminar todos los vicios, especialmente el alcoholismo. «Abstemio irreductible tanto en su vida pública como en su conducta privada, la embriaguez le inspiraba un recóndito sentimiento de repulsión, no solo por los estragos que causaba, sino porque durante su infancia de ranchero se le creó un complejo de aguda rebeldía, desde que viera, cómo los mayordomos de las fincas agrícolas envilecían a los peones con el tósigo del aguardiente, para prolongar la esclavitud a que los tenía condenados».

Se organizaron ligas antialcohólicas que trabajaban a nivel municipal. Garrido mandó quitar las puertas de las cantinas para avergonzar a los parroquianos, e hizo cambiar el mobiliario para que la estancia allí resultara lo más desagradable posible. Sin embargo, nada de eso dio resultado y recurrió entonces a medidas más severas: al cierre de los establecimientos expendedores, a la cancelación de los permisos de producción y a la sanción penal de los que no acataran la ley.

La reglamentación fue rígida y su ejecución inflexible. «La Ley Seca del 30 de abril de 1931, incluía sanciones para la importación, exportación, compra, venta, abastecimiento y elaboración de bebidas alcohólicas de cualquier forma o cantidad, fuera de la cerveza, que consistían en hasta seis años de prisión y una multa de 500 a 5,000 pesos. Cualquiera que fuera sorprendido bebiendo licor estaba sujeto a las mismas sanciones, cualquiera que se aventurara por las calles en estado de ebriedad, se exponía a pasar varios años en la cárcel o a pagar las elevadas multas decretadas por la ley».

editar Fin del Garridismo

En 1934, cuando el general Lázaro Cárdenas era presidente de la República, Tomás Garrido Canabal salió de Tabasco para hacerse cargo de la Secretaría de Agricultura; en ese momento, la situación política del país era tensa, pero Garrido no llegó solo; un grupo de jóvenes camisas rojas tabasqueños lo acompañaron a la capital de la República, donde se había organizado ya un grupo de antigarridistas, encabezados por Rodolfo Brito Foucher. Entre los dos grupos se desencadenaron violentas pugnas. “Los camisas rojas” tabasqueños organizaron una serie de mítines en la capital de la República.

A causa del rompimiento entre el Presidente Cárdenas y el General Calles, Tomás Garrido se vio obligado a renunciar a la Secretaría el 15 de junio de 1935 y regresó a Tabasco.

Los jóvenes britistas decidieron dirigirse entonces a Tabasco para rescatar el estado del garridismo; como consecuencia de esto, se suscitó un enfrentamiento armado del que resultaron más de 80 heridos, 10 jóvenes muertos, entre ellos Brito Foucher, César Pedrero Gutiérrez, Jovito Pérez, Juárez Merino y Pedro Priego. Al conocerse la noticia, se levantaron protestas en todo el país exigiendo el castigo de Garrido. Por este motivo fue exiliado de México el 11 de agosto de 1935, y se dirigió a Costa Rica, con lo que concluyó el garridismo en Tabasco y su influencia a nivel nacional. Regresó de nuevo en 1941 y murió en Estados Unidos de América el 8 de abril de 1943.

editar Demografía

Artículo principal: Demografía de Tabasco

editar Dinámica poblacional

Gráfico que representa el crecimiento demográfico de Tabasco desde 1930.

De acuerdo con el XII Censo General de Población y Vivienda 2000; llevado a cabo por el INEGI; el estado de Tabasco contaba con una población de 2 100 000 habitantes; de los cuales el 50.6% (1 157 314) son mujeres y el 49.4% restante (1 130 515) son hombres. Y según el Conteo Nacional de Población y Vivienda 2005, hasta este año, la población del estado es de 2 100 000 habitantes; de los cuales, el 50.9% son mujeres y el 49.1%, hombres. Ambas cifras representan aproximadamente el 1.9% del total nacional, y colocan a Tabasco en el vigésimo lugar nacional según su población.

En 1980, la población del estado ascendía a 1 062 961 habitantes; mientras que en 1990 era de 1 501 744 habitantes; finalmente, en 1995, la población aumentó a 1 748 769 habitantes; esto indica un crecimiento anual promedio del 3.3% en el período 1980-2000. El mayor crecimiento demográfico se dio a partir de la década de los 1960's, debido al crecimiento de la industria petrolera en la región y el desarrollo de grandes proyectos agrícolas, como el Plan Chontalpa.

La densidad de población del estado es de aproximadamente 81 habitantes por km². Villahermosa es la mayor aglomeración urbana, con una población de 614 308 habitantes en el 2005; pero la Chontalpa es la zona con la mayor densidad de población, con localidades importantes como Comalcalco, Cunduacán y Heroica Cárdenas, mientras que los municipios más densamente poblados son Comalcalco y el Centro, con más de 200 habitantes por kilómetro cuadrado. El oriente del estado es la región que presenta la